Reportaje
 
autor: Blanca Neri Herrera
Edición: 60 Agosto 2013
Por el capricho de emprender
Dos jóvenes estudiantes decidieron iniciar su empresa antes de egresar de la universidad, su visión: ser empresarios, posicionar su producto en el mercado local e internacional y generar empleos.

Pavel Fernando Maldonado Ochoa y José Julián Olmos Dávila son dos jóvenes veinteañeros que tomaron la decisión de hacer en la práctica lo que la materia de mercadotecnia les enseñaba en el aula: crear una marca y tener una empresa.

Su impulso por ser empresarios antes de concluir la carrera los inspiró a tener su propio negocio con la receta secreta de Liliana Hoyos: mermeladas artesanales “El capricho de la tía”.

Lo que empezó como un proyecto escolar tomó forma con el proceso a seguir desde el registro de la marca, la instalación de una fábrica artesanal, el autoempleo y generar un empleo más.

Las mermeladas “ El capricho de la tía” son de sabores únicos: chile jalapeño, coco, yaca, y tamarindo.

“La tía abuela sabe preparar  mermeladas muy ricas de todos los sabores, le pedí que se asociara conmigo pero no le interesó, entonces lo platiqué con mi amigo para emprender este negocio”, cuenta Pavel Maldonado quien estudia el 6to semestre de comercio exterior.

La materia de mercadotecnia fue el pretexto para iniciar juntos la empresa, “nos conocemos desde la secundaria y el bachillerato, cuando escogimos la carrera profesional nos inclinamos por Comercio Exterior y Aduana en la Universidad de Colima campus Manzanillo. En este proceso de formar el negocio los maestros son los que ayudan con sus consejos”, explica Julián Olmos estudiante de 6to semestre de Aduana.

En un año, han logrado perfeccionar la etiqueta, así como el envasado y comienzan a comercializar en 21 tiendas de Colima y Villa de Álvarez, “nos dedicamos el fin de semana en la producción y comercialización, es una presentación de 150 gramos, cuyo costo es de 20 pesos; el siguiente paso es tener muestras de 1 onza para presentarlo a los hoteles y restaurantes”.

Los jóvenes deben organizar muy bien su tiempo para cubrir sus actividades: de lunes a viernes estudian y trabajan en Manzanillo, los sábados y domingos se dedican a la empresa: “en la semana planeamos, organizamos y realizamos un análisis del avance que tenemos; cualquier duda la platicamos con los profesores quienes nos brindan asesoría”.

Con una inversión de 5 mil pesos Pavel y Julián decidieron iniciar con esta aventura al apostarle a un producto artesanal, cuya característica principal es un sabor único y natural, “también ponemos de nuestra bolsa, pues los dos trabajamos medio tiempo y prácticamente  nuestras quincenas ahí están invertidas”. 

Sabores naturales y nutritivos

Las mermeladas “El capricho de la tía”, son de sabores únicos: de chile jalapeño, coco, yaca y tamarindo, son 100 % colimenses y artesanales, se pueden degustar solas, en la rebanada de pan que desee incluso utilizar para preparar comidas y dar ese toque especial.  Además de que son hechas con productos con valores nutritivos.

“Al principio regalamos muchas muestras a amigos, familiares, compañeros de escuela; además de realizar un estudio de mercado para conocer la aceptación del producto. Buscaron que la materia prima fuera local para obtenerla de manera directa, “realizamos alianzas comerciales con productores de la región, principalmente de los municipios de Tecomán, Armería, Coquimatlán, y Cuauhtémoc”.

En el mes de marzo participaron en la ANTAD Guadalajara donde experimentaron la promoción y realizar contacto a otro nivel. Contaron con el apoyo de la Secretaría de Fomento Económico, pero los gastos de estancia, la logística y el establecer contacto con futuros clientes fue su prioridad.

“Hemos participado en varias expos, pero la experiencia en ANTAD fue el contacto con personas que quieren hacer negocios, tenemos varias propuestas para estudiar entre otras Waltmart, una empresa de Monterrey  y otra más que se dedica a exportar a Estados Unidos, y tres más interesadas de Puebla, Cuernavaca  y Sinaloa”.

“También ponemos de nuestra bolsa, pues los dos trabajamos medio tiempo y prácticamente nuestras quincenas ahí están invertidas”.

Pavel Maldonado tiene claro lo que desea hacer, “no esperar a concluir la carrera para empezar una empresa, si tienes las herramientas  qué mejor que iniciar desde ahora”.

Para José Julián Olmos el aprendizaje de combinar la escuela y el trabajo fue superar el horario que no era compatible hace un año. Sin embargo conforme avanzan los semestres logró organizarse por la mañana el trabajo y en la tarde la escuela.

“A la empresa le dedicamos los fines de semana, como nos gusta no es complicado al contrario es un aprendizaje contante”.

Han buscado el apoyo financiero para su negocio a través de la Secretaria de la juventud y SEFIDEC pero no han prosperado. Los planes a futuro son posicionar la marca en el mercado local y nacional, Como estudiantes de comercio exterior y aduana, tendrán las herramientas para poder exportar su producto. Mientras han decidido abrir una sucursal en Manzanillo con una inversión estimada de 38 mil pesos, la generación de dos empleos, aumentar la capacidad de promoción y ampliar el mercado en la zona hotelera y restaurantera.